Humberto Chaves Cuervo - In memoriam

AÑO CHAVES: un tiempo para celebrar la vida y obra de un artista: Humberto Chaves - Pintor

Aviso par la exposición de octubre de 1970 en el Club de Ejecutivos de Medellín

Encuentre aquí:

I      Humberto Chaves y la humana simpleza

II     Modernismo "Gusto o atracción por lo moderno y novedoso, con  menosprecio de lo anterior" 

III    Chaves y Longas pioneros de identidad - por Mauricio Hincapié

IV    Humberto Chaves artista singular

V     Comentarios sobre "Los linajes de la imagen" de Darío Ruiz 

VI    Colores que acarician - por Margarita Inés Lopera Chaves

VII   Una mirada al conjunto de su obra

       Las nuevas generaciones deben saber que hace un siglo un pintor entendió que la Naturaleza no era un escenario de su obra, era el fin mismo de su arte y que él como artista estaba a su servicio, siguiendo el lema que hoy como ayer es urgente:                                "Veo la Naturaleza con respeto"

I Humberto Chaves y la humana simpleza

La rápida sucesión de los "ismos" en la pintura del siglo XX dejaron en claro que cada tendencia era pasajera ante las acaloradas discusiones en las que cada una era denigrada y "superada". La razón de esta inestabilidad se explica porque la subjetividad del artista desplazó a la realidad como criterio para valorar la vigencia de una obra de arte. 

Y claro, si cada artista y su arte se proponían como válidos, era necesario fortalecer un criterio de autoridad que juzgara estas subjetividades y nos dijera cuáles de ellas eran obras de arte y cuales no, por lo que por encima del artista cada vez más el crítico como mediador entre el artista y el público, y todo lo que le rodeaba -galerías, museos, publicaciones especializadas, políticas culturales-, se iban haciendo cada vez más importantes, y más aún, en la medida en que el arte no quedaba por fuera de la sociedad de mercado, eran estas comunidades las que determinaban además el valor de intercambio de las obras de arte. De la superposición de estos dos aspectos, el cualitativo y el cuantitativo, es decir de un campo del arte distinto y por encima del artista, es que se derivan las complejidades actuales del mundo del arte.

Pero no siempre fue así, y menos si consideramos el ambiente del arte en Antioquia en las primeras décadas del siglo XX, cuando no existía una crítica de arte más allá de algunos literatos que se atribuían la función, y cuando desde 1912 el único artista plástico con formación académica había abandonado sus proyectos locales para radicarse definitivamente en Bogotá.

Si la formación académica de los pintores tuvo continuidad, fue por la labor tesonera de dos maestros antioqueños: Gabriel Montoya y Humberto Chaves a quienes se debe no el origen mas sí la consolidación de un espacio profesional para los artistas plásticos, y fueron ellos los primeros maestros de otros pintores como Pedro Nel Gómez, Ricardo Rendón, Eladio Vélez, Rafael Sáenz, quienes encontraron el terreno desbrozado para sus ambiciones artísticas.

El desarrollo de un modernismo en este medio fue incipiente e incierto, los artistas no llegaron transformados al modernismo, sino que fueron adhiriendo a él como una forma de diferenciarse de maestros como Vieco y como Chaves qienes eran reconocidos como maestros por sus obras en el campo del retrato, el paisaje, la publicidad, y en el caso de Chaves, por su docencia en el Instituto de Bellas Artes.

Pedro Nel Gómez regresó a Medellín por circunstancias personales y porque le fue ofrecida la dirección de la Escuela de Pintura, cargo que aceptó pero que dejó a los seis meses; él reconocía en la correspondencia a su padre que le hacían falta todavía al menos dos años de su formación después de su regreso a Medellín en 1930, y tal formación no era modernista  ya que su referente eran los impresionistas, en lo cual estaba en los límites que ya transitaban los artistas en Bogotá y Medellín sin mayores diferenciaciones.

No es de extrañar entonces que  Humberto Chaves siempre sospechara del modernismo, del serio y del emulado, se le ha criticado por defender la academia, por pensar que sin formación rigurosa no hay pintor, y que ninguna tendencia en las artes plásticas puede ser válida sólo por la acción discursiva, sin atender a las reglas de la pintura, las cuales sin duda se podían trascender e incluso transgredir pero no negar.

En que medida el propio Chaves trascendió o transgredió esas reglas de pintura, al entender la obra de arte más allá del asunto técnico, es un aspecto crucial que está por establecerse, en la medida en que ha sido rotulado y archivado como academicista o como costumbrista, y por ello sus aportes estéticos permanecen ignorados.

En 1947 en una entrevista para la revista Gloria, publicación de la empresa Fabricato afirmó: "Le diré: el vocablo es agradable, pero en el arte de la pintura y a lo que se ha dado en llamar modernismos, no le hace mucho honor a la palabra, dice que con esta manera de pintar se busca el predominio de las idea sobre la pulida belleza de las cosas y de las formas; pero lo malo es que se llevan de calle el color y todas las reglas de la pintura ¿no cree que es posible armonizar la parte emotiva de un cuadro con líneas puras, composición adecuada, anatomía en las figura y brillante color?"

Sin duda Marta Traba estaría de acuerdo en decir que Chaves sí sabía que lo primero que hace el modernista es subjetivizar el arte, y la objeción no es que en el arte moderno el arte sea más subjetivo, lo que dice claramente es que duda del cómo:

"Hay que añadir que la tendencia pictórica disfrazada de modernismo y que es la que cuenta con mayor número de prosélitos, reniega, por sistema, de los estudios académicos. Por eso esa pintura esta llamada a desaparecer y es por eso también por lo que el cubismo y otros ismos se conservan en los museos, no como obras de arte, sino como muestra de la locura de los hombres y el deseo de algunos de distinguirse dentro de la humana simpleza”. [Revista Gloria o.8. Mayo - junio de 1947. p.24 ]

¿Y acaso Chaves no tiene razón al alertarnos sobre un arte que lo es en tanto está institucionalizado por los museos, por la crítica? Al menos es sincero al afirmar que no cohonesta con lo que distancie al arte del realismo, porque no considera que el crítico sea el protagonista, sino el pintor.

Chaves al igual que el niño que le grita a los otros que el emperador está desnudo, y muestra así que en la intención de distinguirse de la humana simpleza existe un contubernio entre el crítico y el público, del primero, para sacralizar su campo y hacer que su criterio sea imprescindible, y del segundo, porque no puede dejar ver su ignorancia y el provincialismo: con razón no lo quieren y es la piedra en el zapato, un pintor realista insobornable ante la pintura moderna, encarnada en sus colegas, o en sus críticos o en el público.

Humberto Chaves fue coherente de principio a fin, inspirado primero por su padre y luego por el maestro Cano se dedicó a pintar, no a hablar: su búsqueda y su obra se afincan en elecciones tempranas y profundas, no fue proselitista, ni intentó arrastrar a otros hacia su concepción del arte, pero sus palabras de 1971 revelan que la agresividad que recibió le impactó, afirmándolo todavía más en sus ideas. Como artista siempre defendió la pintura como un campo profesional autónomo y alertó sobre el relajamiento de la formación del pintor producida por un modernismo mal entendido, que en su concepto ocultaba la incapacidad del pintor.

"Servil a la Naturaleza?

Acepto. No me traiciono

siguiendo las campanillas

de la moda

Veo la Naruraleza con respeto.

X -1970 H.Chaves C.

Este concepto lo dejé como autógrafo

en el Libro del "Club de Ejecutivos 18"

Para un artista que habló con sus obras más que con sus palabras, este es su valioso manifiesto.

II Modernismo "Gusto o atracción por lo moderno y novedoso, con menosprecio de lo anterior" RAE. 

Todavía en el presente el término "modernismo" es comprendido bajo múltiples significados, confundido a veces como vanguardia, a veces como revolución, en fin, el vocablo ha acaparado la atención de críticos e historiadores de arte, por lo cual la única posición que resulta indmisible es rechazarlo como explicación necesaria y suficiente para la existencia de la obra de arte. En otras palabras, es el concepto de modernismo el que ronda por los pasillos del arte para convertirse en la medida de todas las cosas, o para entender los alcances de la obra de un pintor.

Pero ¿Qué es el modernismo? Porque si ha de ser la medida de todas las revoluciones en el arte, deberíamos saber exactamente a qué se refiere. La inspección de las obras de los críticos del arte colombiano dan por sentado una definición de modernismo que, por "obvia" no admite ni formulación ni crítica:

Barney Cabrera dijo sumariamente que ninguno de los pintores colombiano de principios de siglo pudo imaginar lo que vendría para la pintura, de lo que podemos inferir que un artista modernista es un clarividente, como Nostradamus ; el problema de esta indefinición es que el crítico no nos dijo de qué se trataba aquello que nuestros pintores no vieron: ¿no vieron a Picaso o no vieron El Guernica? ¿No vieron a Débora Arango o a Fernando Botero?

Otra pretendida definición debería deducirse de las afirmaciones de Marta  Traba cuando dice que "nuestro modernismo" es una pésima imitación que no comprende qué es lo moderno, no trasciende  en las técnicas y queda pegado al realismo figurativo, mientras otros críticos antioqueños como Carlos Arturo Fernández y Diego León Arango, es una técnica, el muralismo en manos de Pedro Nel Gómez, la que constituye el inicio del modernismo en nuestro medio, y está validado por su afinidad con el muralismo mexicano que es justamente, figurativo. Hasta acá nos quedamos en las mismas ya que si Marta Traba considera como moderno trascender lo técnico y/o lo figurativo, Fernández y Gómez  instituyen el modernismo justo en la reiteración (no en la superación) de estos dos aspectos.

En adelante, las obras de arte local se dividirán en un antes y un después: si el modernismo lo instituye Pedro Nel Gómez, lo anterior carece de importancia, salvo la obra del maestro Cano, claro está, quien igualmente fue ignorado por lo menos hasta los años noventa, cuando se re-hizo una historia del arte local en torno a su nombre, cuando curiosamente, lo que se ha destacado de este autor, salvo El Cristo del Perdón, fue producido en su período bogotano, iniciando por su famosa obra Horizontes  de 1914, y no antes, cuando aún permanecía entre nosotros.

Pero ni siquiera la defensa a ultranza del modernismo local ha podido sustraerse  de una dinámica que ajusta ya los cincuenta años y que determina actualmente toda la percepción del arte local.  En palabras de Halim Baladwi, quien pretende urgentemente organizar el arte colombiano, es indudable que en este momento es necesario reconocer los aportes de Marta Traba  para activar el arte en las regiones al fijar su atención en cuatro artistas que representaban cada una de las regiones de Colombia: Botero (Medellín), Obregón (Barranquilla), Grau (Cartagena) y Ramírez Vilamizar (Pamplona), y luego el trabajo como gestor cultural de Alberto Sierra en Medellín. 

"...todos ellos eran hombres talentosos, y también blancos de clase alta y familias tradicionales, lo que no sólo permitiría construir socialmente el poder de Traba, sino también poner en escena diversos héroes artísticos regionales, activar los mercados del arte en provincia y construir, así, un campo del arte más extendido, más sólido, más legítimo. A pesar de la discusiones y pugnas, con Traba (y con la generación  subsiguiente de "los cuatro "evangelistas" [uno de ellos precisamente Alberto Sierra]), por primera vez en la historia del arte colombiano, el arte de las regiones tuvo asiento en primera fila en el (hasta entonces endogámico) mundo del arte bogotano" 

Badawi, Halim (2019).Historia urgente del arte colombiano.Bogotá. Editorial Planeta. (p.278)

El asunto que interesa destacar es como a partir de allí los críticos y gestores culturales impusieron criterios de inclusión y exclusión que marcaron la pauta en los últimos cincuenta años, pero que lo hicieron no en torno a una concepción bien definida de "lo moderno" o a un reconocimiento sistemático de la historia del arte local, de sino a la luz de criterios e intereses personales que aseguraron no sólo su lugar y su poder protagónico como críticos de arte, sino también cimentaron su influencia en el mercado del arte donde eran a la vez "juez y parte." Dice Balawi:

" Sierra pasaría a convertirse en una "institución" del arte regional, con todo lo que implica ser "institución": dueño de galería  hasta su muerte... asesor del Museo de Arte Moderno de Medellín, asiento permanente en el com´té de adquisiciones del Banco de la República (En Bogotá), asesor de compras artísticas de la empresa Suramericana, figura determinante en el desarrollo del Museo de Antioquia, puesto permanente en innumerables comités culturales y curador de una infinidad de exposiciones del arte antioqueño, algunas de corte bastante tradicional" (Baladwi, p.280)

Pasado y presente

Para la historia y la crítica del arte antioqueño no se ha necesitado un estudio riguroso y desapasionado de los aportes de los artistas antioqueños de todas las épocas para fijar criterios para validar o no una obra artística, porque como bien lo dice la definición de la Real Academia de la Lengua Española, el modernismo lleva como correlato el menosprecio de lo anterior y por esto la descalificación sustituye al análisis.

En la práctica y debido a esta arbitrariedad, quien no fuera del gusto de Marta Traba, y después de Alberto Sierra para el caso antioqueño, su negación fue la norma.

En el caso del maestro Humberto Chaves, y no es el único caso, esto se ha traducido en una barrera de entrada a las colecciones que supuestamente representan al arte antioqueño. El efecto que estas omisiones producen en el público es una historia parcial e interesada en resaltar sólo algunos nombres de la plástica antioqueña en función de la tenecia y valoración monetaria de sus colecciones, en detrimento del lugar patrimonial de la obra de otros pintores antioqueños de mérito, a los cuales el público ni tiene acceso ni ha sido informado de su existencia por los encargados de la gestión patrimonial. 

Una muy importante excepción a esta mirada discriminatoria fue la exposición "Chaves y Longas, pioneros de identidad" (Medellín, Febrero - Mayo de 2018) organizada por el Museo Universitario de la Universidad de Antioquia y la empresa Fabricato al exponer sus colecciones en un claro ejercicio de memoria y tributo a estos dos maestros antioqueños. En el caso del maestro Chaves fue la primera exposición dedicada a su obra después de que en 1982 el Centro Colombo-americano de Medellín realizara la última exposición póstuma, (es decir 34 años sin presencian ante el público), y 21 años después de la única publicación de gran formato sobre su obra, "Humberto Chaves El Pintor de la raza", gracias a la empresa Química Amtex y al interés de su gerente Doctor Elio Sala Cerini.

Terminamos con esta breve reflexión: Dice Badawi: "Sierra era como un árbol que, al mismo tiempo que protegía no permitía que algo creciera a su sombra, al menos sin su conocimiento o aprobación. Ahora, con su muerte, es probable que las semillas que estaban a la sombra empiecen una nueva vida" [Badawi, p. 280

¡AMÉN!

III    Chaves y Longas Pioneros de identidad 

Mauricio Hincapié Acosta

Curador Colección de Artes Visuales -MUUA Medellín

Febrero de 2018.

El Museo Universitario de la Universidad de Antioquia -MUUA-, presenta en la apertura de su agenda de exposiciones 2018, la muestra Chaves y Longas, Pioneros de Identidad, con un propósito claro de difundir dos de sus fondos que remiten, como en una cápsula del tiempo, a la reflexión de nuestra propia identidad, para el disfrute de nuestro público visitante.

Muchas veces, cuando nos referimos al arte antioqueño, partimos de la figura de Francisco Antonio Cano como su padre, pero se nos olvida, para efecto de este caso particular, las relaciones de los maestros con aquellos que fueron sus alumnos, en este caso Chaves fue alumno de Cano y, a su vez, Longas fue alumno de Chaves.

En esta relación de búsquedas plásticas y entornos iguales gestan, desde un hacer técnico de gran sencillez y virtuosismo, plasmar las realidades de una época donde específicamente en Antioquia se daban las grandes transformaciones que marcarían su futuro. Es así como en ellos se consolidan principios generales que, sin perder cada uno su postura técnica y de contenido particular, al expresar su pensamiento en sus obras logran presentarnos como espectadores en el tiempo, con algunos rasgos comunes tanto en la expresión como en los temas realizados.

La función del arte adquiere un papel protagónico para la sociedad; no es solo representar y embellecer, porque sus obras son cargadas de altos contenidos técnicos en temas cotidianos, sino, ubicar al espectador en los contextos sociales del momento y en un reconocimiento del territorio habitado. En sus múltiples pinturas y acuarelas siempre se está denotando la calidad de la observación, bien sea en un retrato que expresa el papel del mundo de la intelectualidad o el ciudadano del común, cargados de pequeños detalles que confirman la identidad de un colectivo.

En sus visiones de la responsabilidad social del arte estos maestros coinciden en testimoniar el reconocimiento de un territorio que conlleva una habitabilidad, que, cuando se mira en conjunto, no hacen más que plasmar, entre otros, el desarrollo de la minería y la colonización del occidente de Colombia, específicamente de Antioquia.

Si bien su formación fue muy importante, nunca en su materialización se sujetaron a corrientes del momento por moda, fueron unos buscadores constantes de lo auténtico, que reivindicaron su propia mirada de sus entornos, bien sea a través de retratos, paisajes, obra religiosa o naturalezas muertas, donde a partir de una rica paleta de colores en la representación la protagonista es la luz.

Son ellos dos artistas polifacéticos, sus otras siempre fueron bien recibidas por el público por su alto virtuosismo, pero también por la capacidad evocadora de sus temáticas que hacen que al observarlas pueda identificarse en nosotros mismos la recuperación de nuestra propia memoria, que, sin lugar a dudas, en los tiempos actuales, muchas veces no tenemos tiempo de hacerlas conscientes.

Este es un espacio de encuentro donde el deleite de la observación nos permite el disfrute estético, un sano esparcimiento y un reconocimiento del contexto geográfico y social que hemos habitado.

IV   Humberto Chaves artista singular

La vida artística de Humberto Chaves puede entenderse como un ciclo: si bien la pintura neoclásica que profesaba y enseñaba fue la predominante hasta 1930, otras posiciones llamadas "modernistas" fueron ganando terreno hasta desplazar completamente los enfoques clásicos.

Esta progresiva aceptación de un "arte moderno" estuvo fuertemente soportada en los críticos y en las acaloradas discusiones entre artistas que marcaron el arte antioqueño del siglo XX. Chaves no participó abiertamente en las agrias polémicas conceptuales que levantaron sus alumnos y propiciaron sus críticos, lo cual lo condenó al ostracismo, y al olvido paulatino de su obra a medida que terminaba el siglo XX.

A pesar de haber sido reconocido en vida como pintor, retratista y paisajista y pionero de la publicidad, en otras palabras, un gran maestro del arte antioqueño, ninguno de sus alumnos se consideró como su discípulo, y sólo reconocieron muy marginalmente que el maestro Chaves había contribuido a su formación inicial en las artes plásticas, y tanto en lo personal como en lo artistico se mantuvieron distanciados. Sin una escuela que propiciara sus ideas, ni una crítica que se haya ocupado en profundidad de su vida y obra, el arte de Humberto Chaves sigue vigente como un capítulo ineludible en la historia del arte antioqueño.

   V Comentarios sobre "Los linajes de la imagen" de Darío Ruiz 

Las menciones del nombre de Humberto Chaves entre los críticos e historiadores del arte antioqueño, no van más allá de situarlo como un pintor naturalista, consumado realista, discípulo de Francisco Antonio Cano y fiel seguidor de sus preceptos, mencionando muy de pasada que fue maestro de maestros por su docencia en el Instituto de Bellas Artes de Medellín y que también se desempeñó como publicista.

Sin duda poseedor de gran destreza técnica, especialmente en la acuarela, fue retratista, paisajista, pintó bodegones y su obra abarcó también temas históricos y religiosos.

Por su consagración a la pintura de temas locales donde los protagonistas fueron sus coterráneos captados en su cotidianidad, fue llamado El Pintor de la Raza. Presentamos acá el punto de vista del profesor Darío Ruiz quien llama la atención acerca de esta calificación que distrae la comprensión de su obra, en la medida en que la hace depender de aspecto por fuera del arte, cuando, según él, es un artista que está comprometido solamente con el arte y la belleza.

La canoa. Óleo de Humberto Chaves de la serie del transporte propiedad de Fabricato. Comentario: Ruiz Gómez, Darío (1987) Humberto Chaves: los linajes de la imagen. En: Procesos de la cultura en Antioquia. p. 180

Humberto Chaves inmortalizó en sus obras la cotidianidad de su hogar: Azaléas - Acuarela

Gómez (1987) p.182

Al perseguir el mandato de la luz, Humberto Chaves nos revela la belleza. Óleo-Coche de caballos- Serie del Transporte - Fabricato en 1947

VI   Colores que acarician

 Contribución de Margarita Inés Lopera Chaves

2 de abril de 2020

Tengo el privilegio de ser nieta de un gran artista, pero a diferencia de muchos, su grandeza fue acompañada por la discreción y la humildad. Nunca hizo alarde de su talento, por el contrario, trabajaba arduamente y desechaba verdaderas obras de arte porque no cumplía sus estrictos parámetros de calidad; la excelencia no era una opción, era su estilo, era su tributo a la realidad que plasmó en su asombrosa paleta de colores, con los que recreó la cotidianidad y visualizó la esencia de lo simple.

Mis recuerdos infantiles vienen impregnados de olor a trementina, para mí el perfume más embriagador, este aceite que al mezclarse con los óleos crea miles de destellos de luz convertido en colores vividos e impactantes. Sus obras registran un tributo a la luz, por alguna bella razón su ojo podía ver en una intensidad mayor, por esto sus obras realzan las atmósferas, las penumbras, las sombras, los contrastes figura fondo con gran nitidez, pero quizás lo más impactante es el manejo de la luz, que parece quedarse atrapada en los pétalos de sus flores o en la vestimenta de sus campesinos, en el metal de sus transportes, en los ojos de su Libertador, en los rostros de sus personajes bíblicos, en los retratos, pero sobre todo, en sus paisajes y la atmósfera que los envuelve.

Su maestría forjada con disciplina y productividad, no requirió de viajar a otros países, su respeto a su maestro el gran Francisco Cano y la  influencia de grandes pintores como Sorolla y Velázquez se puede leer en la obra disponible.

 

 

 

Él aplica una policromía de color en la que los contrastes son lo más resaltantes, al lado de la pureza del blanco, está el dramatismo del gris verdoso de la sombra, una mixtura de luz y sombra que nos recuerda que sin sombra no hay luz, o al menos está no gana el impacto visual que la hace protagonista de la escena. Sus rojos y naranjas son nítidos y reflejan pasión y vitalidad, quien diría que un barranco de tierra rojiza pudiera tener tantos matices de ocres, naranjas y rojos, colores que conectan con la alerta y la precaución, pero eso en su obra es una atmósfera diáfana y amigable que lleva al calor. 

Barrancos - 1943 Óleo de Humberto Chaves Cuervo

Despedida- Óleo de Humberto Chaves Cuervo

 

 

 

Sus atardeceres azules y tenuemente morados, llevan al recogimiento y a la calma. Sus colores recogidos en una vívida, intensa y hermosa paleta pasan por contrastes, por intensidades casi dramáticas, por degradé de escalas tonales y por combinaciones inusuales, las mismas que la realidad aplica con irreverencia a las categorías creadas por los hombres que quieren atrapar su esencia con la catalogación y clasificación, como si un color pudiera atraparse en una descripción.

Cada obra impactará al observador de manera diferente, algunas cosas atrapan, otras repelen, otras fascinan, otras generan temor. La interpretación de un sentimiento es una tarea difícil, casi siempre queda corta la transcripción en palabras, pero en este diálogo personal del observador con la obra es cuando nace una comunicación profunda con la esencia subjetiva de quién observa. El maestro Chaves habla al oído de un pueblo, le dice quiénes eran sus ancestros, quienes firmaron nuestro hoy, nos grita en colores y formas que no olvidemos quienes somos y de dónde venimos y a quien debemos agradecer la belleza que nos ha sido regalada.

Chaves pintor con sus colores vivaces y contrastados acaricia los sentidos. Hay que dejarse impactar por la profundidad de este discreto Maestro pintor y publicista Humberto Chaves, su legado inmenso realza la dignidad e identidad de un pueblo ¡Nuestro pueblo!

V  Una mirada de conjunto a su obra

La obra del maestro Humberto Chaves Cuervo se encuentra en colecciones particulares y museos extranjeros, y, en menor medida, en las colecciones de arte local. Su amplia obra publicitaria ha podido ser recuperada gracias a la investigación del Proyecto Humberto Chaves Cuervo - Pintor, sobre periódicos y revistas de las salas patrimoniales de la Universidad de Antioquia y de la Biblioteca Pública Piloto, pero permanece inédita por ahora.

Aparte de los encargos del sector público y privado, el maestro Chaves exponía sus obras en la vitrina de la Joyería de David E. Arango por lo que muchas familias que también compraban joyas y artículos elegantes llegaron a tener obras suyas. Esta colaboración entre la joyería y el artista se originó en los años veinte cuando Chaves hacía la publicidad de la joyería, y estaba vigente todavía en 1971 cuando falleció, por lo que no sería exagerado afirmar que la obra en conjunto superó el millar piezas.

Así, sin la mediación de museos o galerías, la obra del pintor fue bien conocida y cercana a varias generaciones de medellinenses, pero hoy, precisamente por el silencio de los museos, galerías y críticos de arte, ha pasado a ser un patrimonio oculto para las nuevas generaciones.

Como el mismo Chaves lo dijera: "quien conoce mi obra sabe como son las cosas", la tarea hoy es, precisamente, traerlo al presente para que las nuevas generaciones disfruten su obra, que gracias a su realismo y belleza nos conectan con lo sencillo y cotidiano, donde precisamente se manifiesta la perennidad de lo humano.

Le gustará saber a las nuevas generaciones que hace un siglo un pintor entendió que la Naturaleza no era un escenario de su obra, era el fin mismo de su arte y que él como artista estaba a su servicio, siguiendo el lema que hoy como ayer es urgente:  "Veo la Naturaleza con respeto".

Conclusión

El nombre del artista Humberto Chaves ha sido conocido como El Pintor de la Raza, pero este apelativo puede ocultar la universalidad de su pintura al verlo como un arte de interés local, o valorado únicamente por su antioqueñidad.

Chaves escogió como protagonistas de sus cuadros a los hombres y mujeres del común, aquellos que en la ciudad o el campo estaban llevando sobre sus hombros y sus vidas el peso de la transformación socioeconómica que afectaba el paisaje y su propia vida, que enfrentaban con lo que tenían ya fueran sus manos o  sus medios de trabajo, y los retrató los lugares que les eran propios como la plaza, la cabaña, el camino, el pueblo, en un proceso que la humanidad ha repetido sobre otros paisajes y con otros medios, y cuya diferencia era esencialmente plástica, y por ello la pintura era el medio idóneo para registrarlo.

Esta elección, nos dice Darío Ruiz, no se debió a una preferencia por lo propio por sí mismo, sino exclusivamente al hecho de que su pintura se aplicó a inmortalizar la belleza allí donde se encuentrara y en tanto que en seres y objetos se desdoblaba la luz era la tarea del pintor testimoniarlo.

Entre aquella naturaleza que inspiró su arte y la actual naturaleza que padece por el deterioro de la acción depredadora de la humanidad, tenemos que agradecer al artista que con su realismo preservó para nosotros y los que vendrán, aquel paisaje natural y humano ahora irrecuperable.

Bibliografía

Ruiz Gómez, Darío (1987) Humberto Chaves: los linajes de la imagen.En: Proceso de la cultura en Antioquia. Medellín: Secretaría de educación y cultura de Antioquia. 1987.Pp.179 - 182

El Museo Universitario de la Universidad de Antioquia posee una colección de 25 obras del maestro Humberto Chaves Cuervo.