Humberto Chaves Cuervo - In memoriam

Un sitio para conocer los avances del Proyecto Humberto Chaves Cuervo - Pintor

El Cristo del Perdón con el perdón de Cano

Tabla de Contenido

1.  En los inicios una obra religiosa

2.  La verdadera historia de El Cristo del Perdón de Francisco A. Cano

3.   Amor al arte o señalamiento

Conclusión

 

1. En los inicios una obra religiosa

El primer contacto documentado del maestro Chaves con la pintura religiosa data de 1910 cuando colaboró junto con Constantino Carvajal, en calidad de ayudante, en la pintura de El Cristo del Perdón del pintor Francisco Antonio Cano.

Con una actitud diametralmente opuesta a la de Cano, Chaves investigó toda su vida la iconografía religiosa y propuso nuevas interpretaciones a las imágenes de culto tan apreciadas en nuestro medio. Su actitud puede resumirse en que no hizo eco del ateísmo de su maestro, ni acolitó la crítica a la religión que hicieron sus discípulos de manera contestataria, con una intención política que trascendía lo estrictamente artístico.

2La verdadera historia de El Cristo del Perdón de Francisco A. Cano

En 2002 el Museo de Antioquia exhibió la obra El Cristo del Perdón del pintor antioqueño Francisco Antonio Cano que fue prestada por la Arquidiócesis de Medellín; de otra parte, en el libro conmemorativo se habla de las obras religiosas de Cano exaltando que, a pesar de ser ateo, pintó muchas obras religiosas que inspiraron admiración y piedad.

Como muchos otros temas, el tema religioso fue para Cano más una respuesta a encargos que una exploración estética, y aunque siempre son obras de gran valor artístico, su ejecución no le representó gran satisfacción. Un caso ilustrativo de la actitud de Cano frente al arte religioso puede constatarse con su famoso Cristo del Perdón, ya que al lado de lo que se ha dicho, subyace una historia un tanto oscura dejan ver las fuentes de la época, que no se ha contado hasta el momento.

Lo que no se dijo es que Cano, de forma oportunista y aprovechando el fervor cívico de las celebraciones del primer Centenario de la República, presentó una petición que pronto se convirtió en imperativo: que en agradecimiento por el apoyo que había recibido de los medellinenses para prolongar su estancia en Paris en el año 1900, "regalaría" una obra a la ciudad: se trataba de El Cristo del Perdón que le había sido encargado por la Sociedad del Viernes Santo, que finalmente no había podido pagar, dejando a Cano con la obra iniciada. Así, el "generoso" regalo consistía en recuperar un cuadro que se averió en la traída desde Europa en 1901 -luego reconocería que este original se perdió totalmente-, para lo cual debía comprar materiales y solicitaba nuevamente la colaboración de la ciudadanía. Esperaba esta vez ver coronado su intento de sacar a la luz esta obra, que hasta entonces no había recibido la atención debida.

Francisco Antonio Cano. El Cristo del Perdón. Historia de una pintura. Medellín. Museo de Antioquia. 2002

 

 

 

 

Cano inició esta pintura en Paris en 1900 y la terminó en 1910.

Las palabras del propio Cano afirman que la obra que pintó en París venía deteriorada, pero en entrevistas posteriores afirma que se destruyó totalmente y por esto necesitaba fondos ya que tenía que pintarla del todo nuevamente.

Según comentarios del maestro Jorge Cárdenas, Cano delegó en Humberto Chaves la pintura de una parte importante de esta obra.

Amor al arte o señalamiento

Casi inmediatamente, sus amigos influyentes propusieron una colecta para este fin utilizando un medio extorsivo: el nombre y la cantidad donada serían publicadas en la revista Centenario de la Sociedad de San Vicente que organizaba las fiestas y, por lo tanto, quien no apareciera en la lista debía ser tomado como enemigo del arte o bárbaro incivilizado. En los números 10 (25 de mayo), 11 (28 de mayo), 12 (2 de junio) y 14 (8 de junio) aparecen detallados los nombres de los patrocinadores y las cantidades aportadas. Para promover la colecta se publicó en la prensa local la foto en su estudio con sus discípulos Humberto Chaves y Constantino Carvajal.

Sin embargo, a Cano le es imposible disimular su desprecio por los medellinenses, cuando termina su sustentación con las siguientes palabras:

"Tengo bastante fe en la estimación que se me tiene en Medellín, aunque para ganarla no he hecho otra cosa que haber resuelto desde mis comienzos, trabajar en esta ciudad y para esta ciudad, cuando es o parece claro que en otra parte y cuanto más lejos mejor, hubiera hecho carrera de más provecho. Y con esa fe espero que la mercancía dicha se va a vender." [El Centenario. Medellín. 4 de abril de 1910. No.1. pp.11-12] Subrayado nuestro

Y a pesar de estas palabras que destilan desprecio por las gentes de Antioquia y nada de respeto por el carácter religioso de la obra, la colecta ascendió a $26.450 de los cuales $10.000 se le entregaron a Cano directamente [El Centenario. Medellín. 3 de agosto de 1910. No.28.p.11]

Informe sobre la colecta para el Cristo del Perdón de Francisco Antonio Cano

 

 

 

 

 

 

Sin lugar a dudas, Francisco Antonio Cano fue el artista más favorecido con el fervor patriótico levantado en Medellín por el primer centenario de la independencia de Colombia.

Además de El Cristo del Perdón, el Concejo Municipal financió su bronce de Atanasio Girardot.

Conclusión

El público de Medellín todavía guarda gran estima por el maestro Cano a pesar de que cuando aquí vivió acá él creía estar mejor el otro lugar y bien lejos.

Mirada en contexto, la parte de la vida que Cano vivió en Medellín (1885 - 1899, 1901 -1912) fue muy importante para los inicios del arte pictórico local, pero el mismo Cano prefirió sustituir el sincero afecto recibido de los antioqueños, por una vida de mayores perspectivas, y sin duda mas penalidades, en Bogotá, donde permaneció desde 1912 hasta 1935, año en el que falleció pobre y amargado.  

En grandes líneas la crítica de arte otorga un lugar a Cano en la plástica nacional, pero considerando las obras del período bogotano como las más importantes, iniciando con Horizontes. Del período antioqueño la obra más celebrada es justamente El Cristo del Perdón.

Para el Proyecto Humberto Chaves Cuervo - Pintor resultan claras las diferencias vitales y conceptuales entre Francisco Antonio Cano y Humberto Chaves, y es propósito central valorar el arte de éste con otras consideraciones críticas para resaltar, justamente, que no es suficiente decir "fue seguidor de Cano" si quiere hacerse justicia a su discípulo.

 

Fin de la página El Cristo del Perdón