Humberto Chaves Cuervo - In memoriam

AÑO CHAVES: un tiempo para celebrar la vida y obra de un artista: Humberto Chaves - Pintor

Obras y semblanza del maestro Chaves

La obra del maestro Humberto Chaves Cuervo se encuentra en su mayoría en colecciones particulares, y por ello un Catálogo de su obra es una tarea pendiente. Con nuestra experiencia del proyecto hemos podido constatar que en la medida en que se aprecian como un bien del patrimonio personal o familiar sólo podemos conocer y difundir las obras con el irrestricto apoyo de sus propietarios, y gracias a ellos hemos podido enriquecer la presentación de algunas de sus obras como parte de una experiencia emocional y afectiva ante la cual el maestro respondió con una creación: obras con alma, inscritas en la vida de alguien que hoy podemos compartir.

Atardecer en Llanogrande

Por Mariela Lopera Chaves

Era época de verano y los atardeceres en el oriente antioqueño son especialmente coloridos y brillantes. Una de estas tardes, después del algo, nos reunimos todos aún con Margarita muy bebecita todavía, a disfrutar de una tarde veraniega. Papá tomó unas fotografías, pero especialmente ésta donde la familia con el abuelo son el marco ideal del cuadro que personalmente me regaló, aunque fuera una cocacola despistada…

El maestro Humberto Chaves con su hija Marta y sus nietos - Llanogrande 1962

 

 

Era el año de 1962 cuando la familia fue a temperar a Llano Grande y por alguna razón, el abuelo Papapeto nos acompañaba. Infaltablemente usaba pantalón de paño y camisa formal blanca y ¡Cómo no! su sombrero. También tenía consigo su caja de pinturas y pinceles, una vieja caja de madera, ya muy manchada, que él consideraba un tesoro.

 

 

 

Abrió su caja mágica y pidió silencio porque el espectáculo que tenía ante sus ojos no duraría más de dos minutos y así fue, dispuso muchos colores y con una espátula fue recreando ese atardecer luminoso en los dos o tres minutos de los que disponía antes de que se deshiciera el hechizo. 

Aterdecer en Llanogrande. Óleo sobre madera, trabajado con espátula, medidas de 37 x 25 centímetros

Barrio San Javier desde la terraza del abuelo

Por Mariela Lopera Chaves

“Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”… Tal vez no.

Todos conocemos ese afán viajero de la niña Ceci. Empezó cambiando de residencias dentro de la ciudad, apartamentos, casas, fincas, locales y emprendimientos de trabajo colectivo, luego inter- departamentalmente en Bogotá y Bucaramanga, y finalmente, España y cada una de sus regiones autónomas... sospechamos que ese afán de movimiento lo heredó del abuelo quien cambiaba de casa como de vestido: le conocimos más de 15 residencias, todas agradables, bien situadas y amplias que se sucedían unas a otras en un afán de cambio permanente.

Una de sus casas de habitación estaba en un incipiente barrio San Javier que apenas empezaba a construirse. Era una casa grande de dos pisos y terraza inmensa que permitía una vista de 360 grados.

 

 

 

El cuadro panorámica, muestra el inicio de la construcción de la iglesia de San Javier y como se aprecia en la fotografía, las manzanas estaban debidamente delimitadas con aceras y calles aún sin pavimentar, pero las construcciones eran escasas. Como dato curioso, la casa que ocupa la esquina frente al quiosco de la futura iglesia, pertenecía a la familia Ramírez, uno de cuyos integrantes, Pablo, era el novio oficial de la tía Aída.

Vista de San Javier - Óleo sobre madera - Medidas 25 x 37 centímetros pintado de 1 de junio de 1953

La entrada a El Morro

Aunque no son muchas las obras realizadas con espátula, La niña Ceci recibió una obra hermosa de las muchas que el abuelo creara en El Morro en el punto donde el camino entraba a la casa. Muchas veces fuimos espectadores admirados de su creación y al preguntarle por qué usaba el color con espátula y no con pincel, invariablemente nos decía que era para limpiar la paleta de trabajo y no desperdiciar color.

El cuadro recrea un árbol de mango y al fondo un barranco de tierra colorada tan común en la zona de Guayabal, tierras aptas para fabricación de ladrillos. Son variadas las obras que hizo desde el mirador que constituía la finca y personificaba el trabajo de las ladrilleras de Guayabal tan abundantes en esos días.

Camino de El Morro - Óleo técnica de espátula sobre madera - 1947